Los románticos del ciclismo siempre han considerado el Giro de Italia una prueba especial, diferente al resto de grandes vueltas por etapas. Puede que por el cariño que desde el país de la bota se transmite hacia una competición ciclista convertida en patrimonio cultural de toda Italia, por el aroma a carrera antigua, de aquellas que todavía conservan rasgos de hace décadas, por sus recorridos abruptos, con emboscadas en cualquier etapa o puertos míticos que asustan sólo con nombrarlos, o puede que por tratarse de la primera ronda por etapas de cada temporada, y eso, se quiera o no, también atrae.
De cualquier modo, el Giro despierta sensaciones que ninguna otra carrera genera. Un halo rosa que envuelve cualquier aspecto relacionado con una prueba amada y respetada, con vaivenes de unos años para acá. Un periodo de identificación personal, de reafirmar una madurez moderna en tiempos que obligan a la transformación.
El Giro y su complejidad queda a un lado cuando la etapa busca puertos o llegadas masivas, trampas escondidas en pequeños pueblos de gastronomía superlativa y gente ajena al ritmo del resto del mundo. Desde este blog no se va a presentar una previa al uso de la corsa rosa. Innecesario. Existen suficientes medios que han respetado los pasos que anuncian una carrera de este nivel. Habrá información referente al Giro, con piezas diferentes a las que encontraréis en la mayoría de focos de información ciclista. Sí que me gustaría ayudaros a priorizar el aluvión de material que ahora mismo se encuentra tanto en la red como en el kiosko. Por eso, he querido presentar mis 8 del Giro, una recomendación para no perder detalle de esta prueba, historia del ciclismo y el deporte mundial:






